11 de octubre de 2016

Invirtiendo roles

Muchos de los síntomas del Síndrome de Ehlers-Danlos son invisibles (por ejemplo, la fatiga crónica, el mal funcionamiento del sistema nervioso autónomo, el dolor crónico, los trastornos digestivos... entre tantos otros). 

Quienes nos rodean (incluidos médicos, familiares, amigos, compañeros de trabajo y estudio) tienden a pensar que, si LUCIMOS bien, debemos ESTAR bien, y que esos síntomas que ellos no pueden ver, en realidad se deben a una mala actitud ante la vida o a problemas emocionales. Por eso suponen que, para sentirnos mejor solo tenemos que "pensar de manera positiva".

Sin dudas, una actitud positiva ayuda -en todos los ámbitos de la vida-, pero el hecho de que los síntomas sean visibles o invisibles, no cambia la realidad de que quien los padece tiene un problema de salud concreto, que lo está afectando, y que requiere de atención médica.

¿Cómo te sentirías si, por ejemplo, te dijeran que un simple cambio de actitud puede curar una herida..? 


Pensalo...

Ale Guasp




2 comentarios:

  1. Excelente ejemplo, Ale. No se si a la gente le cuesta entender o es puramente negación...

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    1. Hola Lili! Creo que a veces la gente simplemente no entiende. Y quien no entiende, no puede mostrar empatía. Quizás invirtiendo los roles, y usando un ejemplo tan extremo como éste, podamos mostrar mejor lo que sentimos cuando nuestros síntomas se minimizan, por no ser visibles. Un abrazo!

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