Mostrando las entradas con la etiqueta banderas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta banderas. Mostrar todas las entradas

12 de septiembre de 2019

Plantando banderas


Generalmente, cuando vamos a ver al médico con algún problema de salud, lo que menos deseamos es salir del consultorio con el diagnóstico de alguna enfermedad. Internamente, creo que todos deseamos que el médico nos diga… que nos falta alguna vitamina -y que nos indique cómo incorporarla, o que tenemos un poco bajos/altos los glóbulos rojos y que la solución será comer más/menos comida con hierro, o que el estrés nos está jugando una mala pasada y que tenemos que bajar un par de cambios en nuestras vidas, o que tenemos que hacer más ejercicio, o que tenemos que descansar un poco más, u otras soluciones por el estilo, que no impliquen ningún cambio importante, sino solo modificaciones en nuestro estilo de vida. 
Salir de una consulta médica con el diagnóstico de una enfermedad no es –o no debería ser- algo que nadie quiera.

Sin embargo, y aunque pueda sonar extraño, cuando tenés una enfermedad de baja prevalencia, el hecho de que te diagnostiquen suele ser… un alivio. Es como lograr un encastre perfecto para un sinnúmero de síntomas que tal vez te acompañan desde hace mucho tiempo; una explicación coherente y racional para todos esos extraños o inconexos problemas de salud, que de pronto tienen un hilo conductor. Significa salir de esa nueva consulta, en un nuevo centro de salud, con un nuevo médico -que probablemente se suma a una larguísima lista-, pensando: “¡¡¡Sí!!! ¡Por fin sé lo que me pasa!”.

Entradas populares: