14 de julio de 2016

Subluxaciones: cuando tus articulaciones deciden salir, pero no te invitan…

Un problema frecuente entre quienes tenemos Síndrome de Ehlers-Danlos e inestabilidad en las articulaciones son las subluxaciones. Algunos de nosotros las tenemos a diario; otras personas las sufren esporádicamente, y hay personas que comentan tener sensaciones de inestabilidad, pero desconocen qué se siente cuando se producen las subluxaciones, y no están seguras si las han tenido.

Yo tengo subluxaciones a diario, en muchas de mis articulaciones. En esta entrada contaré mi experiencia, con los síntomas y con su manejo.

Primero, un poco de información:


Una luxación articular es la pérdida completa de contacto entre las superficies articulares. 

Una subluxación es una luxación parcial o incompleta. 

En el artículo “Subluxation - What It Means to Sublux a Joint”, publicado en el sitio web Very Well, el Dr. Jonathan Cluett (cirujano ortopédico de Massachusetts) explica que, en una subluxación, las superficies articulares no pierden contacto por completo, y que cuando son el resultado de lesiones traumáticas o agudas, no solo pueden ser bastante dolorosas, sino que también pueden llevar a un daño en las estructuras que le brindan soporte a la articulación. 
Las subluxaciones también pueden producirse como resultado de la laxitud articular. En pacientes con laxitud articular generalizada, las subluxaciones pueden producirse sin ningún trauma o lesión. Estos pacientes a menudo no tienen síntomas y pueden no necesitar ningún tratamiento.

El Dr. Cluett señala que algunos síntomas frecuentes de las subluxaciones incluyen: dolor en la articulación, sensación de que la articulación “cede” o está inestable; inflamación y limitación en el movimiento. 
El tratamiento primario de las subluxaciones, explica Cluett, es asegurarse de que la articulación ha regresado a su posición correcta. Si hay preocupación de que la articulación no haya regresado a su lugar, una lesión llamada dislocación, será necesario que un médico determine si es necesario reposicionarla (o “reducirla”, que es el término médico).

Mientras estaba escribiendo esta entrada, también busqué información y/u otras experiencias de personas afectadas por SED con las subluxaciones en foros y grupos de apoyo. En el foro de la Ehlers-Danlos National Foundation, una usuaria comentaba que el Dr. Levy (1) le había explicado la diferencia entre una subluxación y una luxación de la siguiente manera: 

"Una subluxación es cuando una articulación se sale parcial o completamente, pero vuelve a su lugar por completo por sí sola, sin ningún movimiento o ayuda de tu parte. 
Una dislocación es cuando una articulación se sale por completo y requiere de asistencia para volver a su lugar (o reducirse, que es el término médico). 
La asistencia puede ser mover tu cuerpo o girarlo. La asistencia puede ser usar tu mano y mover la articulación caprichosa en su lugar. Puede significar que tu esposa, hijo o amigo te tengan que ayudar a reubicar la articulación. Y raramente, la asistencia requiere un viaje a la sala de guardia para que te reacomoden la articulación."

(1) El Dr. Howard Levy es un médico estadounidense dedicado a la atención de pacientes y a la investigación clínica de la historia natural del Síndrome de Ehlers-Danlos y de las enfermedades hereditarias del tejido conectivo relacionadas con él.

Entonces, la diferencia entre subluxación y luxación es que la primera se reduce sola; es decir, los huesos pierden su alineación y vuelven a su posición original, sin ayuda externa. 
Si es necesario que alguien intervenga para que esto ocurra, se trata de una luxación.

Mis articulaciones movedizas


Como decía al comienzo de la entrada, yo tengo subluxaciones diariamente. La mayoría ocurren en actividades y situaciones cotidianas. Algunos ejemplos: subluxación de codo estirando el brazo para señalar algo; de falanges de los dedos de las manos usando el teclado de la PC; de cadera y rótula pisando terreno desparejo; de vértebra cervical girando el cuello en forma brusca; de vértebra dorsal girando el tronco para alcanzar algo en un estante, etc, etc, etc.

Generalmente, cuando una articulación se subluxa, siento lo que explicaba el Dr. Cluett: dolor en la articulación, sensación de que la articulación “cede” o está inestable y/o limitación en el movimiento (la articulación se siente "trabada") y a veces inflamación (en ese orden). La inflamación, sobre todo en las articulaciones que soportan peso (por ejemplo, caderas, sacroilíacas, vértebras, rodillas (rótula)) se siente... como si hubieran rellenado la articulación con gelatina... 


También a veces, dependiendo de la articulación, se comprimen nervios, y aparecen sensaciones de “electricidad” (por ejemplo en codos, vértebras, caderas y en la articulación sacroilíaca), que irradia a lo largo de los miembros o el tronco (dependiendo de la articulación involucrada).

En muchos casos, mis subluxaciones se acompañan además de fuertes contracturas musculares, y también, dependiendo de la articulación en cuestión, puedo perder completamente el sentido de alineación de esa articulación con las demás.

Aunque muchas veces las subluxaciones se reducen (solas) en forma instantánea (por ejemplo, solo con intentar mover la parte del cuerpo involucrada), a veces tardan más o menos tiempo en hacerlo.

Las cosas que me recomendó un traumatólogo, y que me ayudan, tanto a que la subluxación se reduzca, como a pasar el mal trago que viene después son: 

  • Calma. Puede parecer una tontería, pero no lo es. Los nervios contribuyen a que los músculos se contracturen, a que el dolor se sienta más, y eso no es nada bueno. A veces es difícil mantener la calma, sobre todo cuando se trata de articulaciones que soportan peso, porque duelen mucho. Cuando se trata de vértebras, los síntomas son bastante dramáticos. Respirar hondo y relajarme en mi caso realmente ayuda.

  • Reposo/inmovilización. Dependiendo de la articulación, encontrar una posición cómoda, usar un vendaje o una férula puede ayudar a que la musculatura se relaje, y eso a su vez ayuda a que la articulación vuelva a su lugar y/o a lidiar con el dolor.

  • Frío. Cuando hay inflamación, yo uso packs de gel (los venden en farmacias y ortopedias) envueltos en un trozo de tela y los aplico en la articulación.

  • Calor.  Cuando no hay inflamación, una almohadilla eléctrica o un baño de inmersión pueden ayudar con las contracturas musculares.

¿Cuándo voy al hospital/pido ayuda?


En mi experiencia personal, visitar la sala de guardia por una subluxación que se ha reducido, que ha recuperado la movilidad y que no ha tenido complicaciones, no ha sido de mucha ayuda. Cuando he ido en esas situaciones, en el peor de los casos, me han enviado a casa sin más (hasta sospecho que sin creer que tuve una subluxación). En el mejor de los casos, me han recetado un analgésico. 

Aclaro que con esto de ningún modo quiero decir que nadie debería visitar la sala de guardia ante una subluxación; simplemente comento mi experiencia. 

Los médicos me indicaron que sí debería considerar la visita a la sala de guardia:

  • Si la articulación cambia de color (debido a la falta de irrigación sanguínea)
  • Si la articulación se siente completamente adormecida
  • Si habiendo probado diferentes estrategias (en mi caso, son las que nombré más arriba), la articulación sigue fuera de lugar (es decir, se trata de una luxación completa), o los síntomas como el dolor intenso, la pérdida de movilidad o las sensaciones de "electricidad" no desaparecen.
Insisto, esta es la manera en la que personalmente manejo las subluxaciones. No pretendo brindar consejos, sino solo contar mi experiencia.


Sin embargo, tanto las recomendaciones para el tratamiento "doméstico", como las indicaciones sobre cuándo pedir ayuda que comenté aquí, coinciden en buena medida con las que brindó Jason Parry (fisioterapeuta) en la presentación "Dislocation/Subluxation Management Or ‘I’m Just Popping Out for a While!’" que podés encontrar en el sitio web de la Asoc. de Síndrome de Ehlers-Danlos del Reino Unido (EDS UK).

¿Se puede evitar que se produzcan las subluxaciones?


En teoría, puede ayudar la fisioterapia orientada a aprender a controlar los músculos, a usar los músculos en forma adecuada y a mejorar la propiocepción. 
También puede ayudar el uso de ortesis/férulas o vendas en algunas articulaciones (aunque el uso prolongado hace que disminuya el tono muscular, y esto puede aumentar las probabilidades de subluxaciones…).


En mi caso, estas cosas ayudan, pero muchas veces no alcanzan, porque como resultado de mi inestabilidad articular, una articulación que se subluxa, vuelve a hacerlo muchas veces, sin importar si ha sido inmovilizada o no, ni durante cuánto tiempo; sin importar si –en caso de inflamación- tomo o no antiinflamatorios (que de un tiempo a esta parte son solo corticoides); sin importar que luego haga rehabilitación (para ayudar también a desinflamar la articulación, a disminuir el dolor, a re-entrenar e intentar fortalecer la musculatura para ayudar a estabilizarla y a mejorar la propiocepción), ni durante cuánto tiempo. 


Y a esto le sumo que la mayoría de mis articulaciones son hipermóviles y están inestables, con lo cual generalmente tengo más de una subluxación por día. Como comenté en la entrada "Síndrome de Ehlers-Danlos y Discapacidad", yo voy a rehabilitación en forma continua, y en relación con las subluxaciones, en muchos casos con mi kinesióloga tenemos que decidir qué es lo que necesita tratamiento más urgente (¿es un codo? ¿una cadera? ¿un hombro? ¿otra articulación?), y dedicarle las sesiones de FKT que hagan falta para ese problema particular...
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Esta es mi experiencia con las subluxaciones articulares.
Si también las tenés, y querés comentar cómo es en tu caso, te invito a escribir un comentario al final de esta entrada!

Ale Guasp

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