Quienes padecemos estas enfermedades afrontamos constantemente problemas de salud de toda índole, pasamos buena parte del tiempo tomando turnos, yendo a consultas, a terapias, comprando y tomando varios medicamentos (que suelen provocar todo tipo de efectos secundarios y/o interactuar entre sí), sometiéndonos a estudios, análisis, cirugías… y además, lidiando con la burocracia del sistema de salud, que constantemente pone trabas que dificultan obtener la cobertura médica que tanto necesitamos.
Para la mayoría de las personas de nuestro entorno cercano es imposible entender lo que significa todo esto, y tienden a minimizarlo; cuando no, a ignorarlo.
Una persona que goza de una salud dentro del promedio, y que solo visita los consultorios médicos en forma ocasional, probablemente no tenga muchas dificultades a la hora de hacerse un estudio o un análisis, más que el incordio de tener que tomar el turno, prepararse previamente, y seguir indicaciones posteriores, si fuera necesario.